De formación rigurosamente académica e investigador por formación hacen de este profesional de las Ciencias Sociales un consagrado maestro por convicción. Especialista en Educación y Gestión Ambiental; Magister en Investigación Social Interdisciplinar de la Universidad Distrital; Candidato a PH.D en Filosofía; Ganador del premio Julio González Gómez 2012 por mejor novela juvenil.
Apreciado colega me parece interesante su artículo en cuanto a tocado un tema bastante espinoso para la escuela. Una clara pregunta es ¿Por qué los adolescentes hablan así? bueno, solo bastaría con escucharlos hablar pot teléfono, hablar en un rincón del colegio o en un bar para demostrar hasta que punto son hábiles en el manejo de este idioma peculiar. El vocabulario que manejan estos jóvenes suele reducirse a pocos términos, pues utilizan mucho las tics, muletillas, frases coloquiales y superficiales aptas para comunicarse entre ellos tal y como usted lo señala en su artículo, pues estos comprenden el código. El lenguaje incluso soez que manejan los adolescentes preocupa en la manera en que se aleja de las normas lingüísticas, pero es un claro signo de la búsquedad de identidad. El jóven de hoy en día enfrenta demandas de tipo académico, familiary personal y en la búsqueda de esa identidad es muy natural que termine alejándose de sus padres y de nosotros como docentes, lo que en parte se expresa con el uso de un lenguaje distinto al que manejamos nosotros y el cual sí comparte con sus pares. Muchas veces nos preguntamos como docentes ¿Por qué los chicos usan un lenguaje tan deformado? creo que la respuesta es obvia, cuando emplea un lenguaje así supone a un jóven que busca identificarse consigo mismo y con su grupo de amigos. Es importante recordar que cuando fuimos adolescentes también manejamos una jerga si no tan vulgar, por lo menos para los cánones de la época, era impropia, causando horror no sólo a nuestros padres sino a nuestros maestros, sin embargo en esa época era un código que sólo entendíamos nosotros, el grupo de amigos, hoy en día el chico puede hablar así frente a sus padres y maestros lo cual antes era impensable. entonces ¿Qué hacer? la escuela y la familia en lugar de satanizar y de formar con un esquema supresivo y preventivo deberán ayudar con espacios conversacionales que no consistan en un lenguaje reproductivo, sino que sea productivo en donde los adolescentes puedan expresarse igualmente deberán presentar una educación sexual abierta basada en la verdad y centrada en la promoción de valores y actitudes para una sexualidad responsable, realizante y constructiva.
"El amor nunca hizo ningún cobarde" Cervantes
ResponderEliminarApreciado colega me parece interesante su artículo en cuanto a tocado un tema bastante espinoso para la escuela.
Una clara pregunta es ¿Por qué los adolescentes hablan así? bueno, solo bastaría con escucharlos hablar pot teléfono, hablar en un rincón del colegio o en un bar para demostrar hasta que punto son hábiles en el manejo de este idioma peculiar. El vocabulario que manejan estos jóvenes suele reducirse a pocos términos, pues utilizan mucho las tics, muletillas, frases coloquiales y superficiales aptas para comunicarse entre ellos tal y como usted lo señala en su artículo, pues estos comprenden el código.
El lenguaje incluso soez que manejan los adolescentes preocupa en la manera en que se aleja de las normas lingüísticas, pero es un claro signo de la búsquedad de identidad. El jóven de hoy en día enfrenta demandas de tipo académico, familiary personal y en la búsqueda de esa identidad es muy natural que termine alejándose de sus padres y de nosotros como docentes, lo que en parte se expresa con el uso de un lenguaje distinto al que manejamos nosotros y el cual sí comparte con sus pares.
Muchas veces nos preguntamos como docentes ¿Por qué los chicos usan un lenguaje tan deformado? creo que la respuesta es obvia, cuando emplea un lenguaje así supone a un jóven que busca identificarse consigo mismo y con su grupo de amigos.
Es importante recordar que cuando fuimos adolescentes también manejamos una jerga si no tan vulgar, por lo menos para los cánones de la época, era impropia, causando horror no sólo a nuestros padres sino a nuestros maestros, sin embargo en esa época era un código que sólo entendíamos nosotros, el grupo de amigos, hoy en día el chico puede hablar así frente a sus padres y maestros lo cual antes era impensable.
entonces ¿Qué hacer? la escuela y la familia en lugar de satanizar y de formar con un esquema supresivo y preventivo deberán ayudar con espacios conversacionales que no consistan en un lenguaje reproductivo, sino que sea productivo en donde los adolescentes puedan expresarse igualmente deberán presentar una educación sexual abierta basada en la verdad y centrada en la promoción de valores y actitudes para una sexualidad responsable, realizante y constructiva.